Introducción de cereales en la Alimentación Complementaria, ¿cómo? y ¿cuándo?

Introducción de cereales en la Alimentación Complementaria, ¿cómo? y ¿cuándo?

  marzo 30, 2022       Pediatría

La introducción de los cereales en la alimentación complementaria de los bebés ha sido objeto de controversia en los últimos años debido al interés creciente en cuanto a  nutrición infantil y a la epidemia de obesidad infantil que sufrimos en nuestro país.

¿CUÁNDO?

 Se han producido cambios respecto a la recomendaciones ya obsoletas de introducir cereales industriales sin gluten en el biberón a partir de los 4 meses para que el bebé gane más peso o duerma mejor por las noches.

Según recomendaciones de la OMS debe alimentarse a los lactantes exclusivamente con leche materna  o en su defecto, con leche de fórmula hasta los 6 meses de vida.

A partir de los 6 meses, deberán introducirse en la alimentación del niño alimentos complementarios, variados, adecuados, inocuos y nutritivos , sin abandonar la lactancia materna. No deberá añadirse sal o azúcar a los alimentos complementarios.

Por lo tanto, que existan preparados de cereales industriales en cuyo envase indique que se pueden dar desde los 4 meses no supone necesariamente que haya que introducirlos inevitablemente a esa edad. De hecho, va en contra de las recomendaciones.

Tampoco se recomienda la introducción de estos cereales en el biberón por el riesgo de atragantamiento y porque es más difícil que el bebé regule su apetito y lo rechace que ofreciéndolo en forma de papilla con cuchara.

El problema de estos cereales industriales es la cantidad de azúcar que contienen. A pesar de que en el envase puede especificar “sin azúcares añadidos” la elaboración de estos productos implica la hidrólisis o dextrinación del cereal lo que significa que los hidratos de carbono complejos, de cadena larga, se rompen en trocitos más pequeños dando lugar a azúcares simples (disacáridos y monosacáridos) lo que confiere el característico sabor dulce a estos productos.

Los inconvenientes de estos cereales industriales son:

– La cantidad de azúcar que contienen, siendo ya sobradamente conocidos los efectos nocivos para la salud y la predisposición a obesidad del mismo.

– El sabor dulce que tienen puede hacer que el niño se acostumbre a este sabor y posteriormente rechace el sabor de otros productos más saludables pero menos dulces como las frutas o las verduras.

– La textura de estas papillas es fina y perfecta y son siempre iguales. Es interesante que el bebé aprenda a reconocer diferentes texturas y sabores recordando que la alimentación complementaria, además de nutrir, también es fuente de desarrollo neuromotor y educa a los gustos futuros.

¿CÓMO?

Entonces, ¿si las papillas de cereales industriales no están recomendadas cómo introducimos los cereales en la alimentación complementaria del bebé?

Pues a partir de los 6 meses tenemos 2 opciones para introducirlos sin tener ya en cuenta si contienen o no gluten:

– Si optamos por comenzar la alimentación complementaria con triturados se pueden elaborar diversas papillas caseras con los cereales que normalmente consumimos en casa:

  • Papilla con copos de avena (tipo gachas). Requiere una breve cocción con leche o agua.
  • Papilla con harina de Maíz (tipo Maizena). Se puede preparar con leche o agua.
  • Sémola de arroz o sémola de trigo duro (sopa “maravilla” o cous cous)
  • Papilla de arroz. Cociendo el arroz y luego triturándolo.
  • También se pueden añadir cereales como el arroz o la quinoa a la elaboración de otras papillas caseras de pollo, verdura o pescado.

– Si optamos por comenzar con sólidos directamente (Baby Led Weaning o BLW) existen numerosas formas de introducir los cereales en la alimentación, como por ejemplo:

  • Bolitas de arroz cocido (tipo albóndiga)
  • Pan integral sin sal (de centeno, trigo o espelta)
  • Pasta grande: macarrones, espirales…
  • Tortitas de plátano y avena
  • Tortitas de maíz
  • Galletas caseras sin azúcar con harina de trigo

EXCEPCIONES

 En algunos casos concretos se podría recomendar la utilización de papillas industriales enriquecidas en hierro con 0% de azúcares añadidos ni producidos.

Estos productos podrían tener su papel en aquellos niños más susceptibles de sufrir un déficit de hierro a partir de los 6 meses o aquellos que progresan muy lentamente en aceptar alimentos ricos en hierro y más energéticos: bebés prematuros, bajo peso al nacimiento, déficit de hierro conocido, alergia a la proteína d ella leche de vaca, enfermedad con reflujo gastroesofágico…

A la hora de elegir estos cereales deberíamos guiarnos por el etiquetado y composición de los mismos para elegir aquellos cuyo contenido en azúcares sea realmente bajo.

Deben ser cereales 0% azúcares añadidos ni producidos con un contenido en azúcares menor del 2% (menos de 2 gramos por cada 100 gr de producto) y un contenido en hierro mayor de 7 mg por cada 100 gr de producto.

Dra. Noelia Gilabert

Especialista en Pediatría HLA Vistahermosa

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