¿Y esta primavera qué pasa con mi alergia?

¿Y esta primavera qué pasa con mi alergia?

  abril 18, 2021       Pediatría

Sin necesidad de recordar que continuamos inmersos en una pandemia, no debemos dejar de lado el resto de patologías que pueden continuar surgiendo. De hecho, la primavera es un periodo temido para muchos pacientes alérgicos.

Se está observando un aumento progresivo de las enfermedades alérgicas. Según un estudio reciente de prevalencia en España alrededor del  8% de los niños de 6-7 años y un 16% de los de 13-14 años refieren haber tenido síntomas de rinitis alérgica durante el último año. Así mismo 1 de cada 10 niños sufren síntomas de asma.

El año anterior vivimos una primavera confinados, sin tener nuestros niños relación con el exterior. Este año de nuevo será una primavera atípica, ya que los mayores de 6 años tienen ahora un amigo inseparable, la mascarilla.

Si bien se esperaba una primavera difícil para el alérgico, debido a un invierno más frio y lluvioso (que hace que exista un aumento de vegetación y con ello de pólenes), el hecho de llevar mascarillas disminuirá la exposición a los alérgenos. Las mascarillas recomendables para ello serían las FFP2, cuya capacidad de filtración es mayor, no solo para partículas infecciosas sino también para partículas en suspensión de pólenes y polvo (lo ideal sería utilizar también gafas de sol para proteger los ojos de estas).

La mascarilla reducirá a su vez la exposición a otros componentes que actúan en la mucosa de la vía aérea del alérgico como irritantes (humo de tabaco, contaminantes de la polución…). Junto al distanciamiento social, ha conseguido también reducir las infecciones respiratorias en el niño, que son otro desencadenante para producir broncoespasmos en aquellos niños con hiperreactividad bronquial.

¿Será alergia o un simple catarro?

 La rinitis alérgica y la infecciosa comparten la misma sintomatología como mucosidad, congestión, estornudos … y ambas pueden ir acompañadas a su vez de síntomas conjuntivales. Los estornudos en salva y un mayor picor van a favor de la rinitis alérgica, así como si los síntomas aparecen claramente con la exposición a un desencadenante (ej. contacto con epitelio de perro).

Si aparece fiebre-febrícula indicaría que se trata de un proceso infeccioso y este suele ser más recortado en el tiempo.

¡Ojo!, la COVID puede presentarse a su vez con síntomas catarrales, de ahí la importancia de mantener en todo momento la mascarilla, el distanciamiento social y el lavado de manos.

El asmático también puede presentar procesos  de broncoespasmo (tos continua, pitos, fatiga-dificultad respiratoria, no tolerancia al ejercicio) por su sensibilidad a distintos alérgenos, pero a la vez estos pueden producir una inflamación subclínica favoreciendo la reacción inflamatoria por infecciones o sustancias irritantes.

¿Qué puedo hacer para ayudar a mi alergia?

1) El primer pilar en el tratamiento de cualquier alergia es la evitación de la sustancia que la produce, o al menos disminuir la exposición:

Pólenes: Si conoce a qué polen está sensibilizado puede consultar los niveles de pólenes en cada zona geográfica y evitar las salidas en los picos de mayor intensidad. Puede informarse en internet (ej.: www.polenes.com) y en diversas App (polen control, polen REA, PolenCheck).

Ventile la casa a primera hora del día y posteriormente cierre las ventanas.

Recuerde al salir utilizar mascarillas FFP2 junto con gafas de sol. No se las retire si se desplaza en coche, y hágalo con las ventanillas del coche cerradas y utilizando filtros del auto antipolen.

Ácaros (polvo): evite objetos donde se pueden acumular como peluches, alfombras, tapizados, ropa de cama de lana o pluma, colchones de muelles (se recomienda utilizar colchones macizos o bien con fundas antiácaros, también para la almohada)… Limpiar la casa con paño húmedo, sin barrer, recomendable con aspirador filtro HEPA o agua.

El sol, aire acondicionado y la calefacción disminuyen la cantidad de ácaros al disminuir la humedad ambiental. Limpie los filtros regularmente.

Hongos (humedad): evite zonas de humedad en domicilio detectando y reparando filtraciones o goteras. Puede utilizar pinturas antimoho para las manchas en las paredes. Limpie con lejía las zonas de mayor humedad (baño). Evite las plantas de interior y el uso de humidificadores.

Animales: Si deciden no retirar el animal de casa se debe tocar lo menos posible y evitar que entre en la habitación. Lavar al animal con frecuencia y las superficies donde se puede acumular su pelo (recuerde que también se acumula en la ropa).

2) Fármacos: el pediatra o alergólogo le recomendará tratamiento para mejorar la sintomatología. En caso de la rinitis alérgica disponemos de antihistamínicos, corticoides nasales y colirios para la conjuntivitis. Para el asma será importante tener un buen control con tratamiento de mantenimiento, pudiendo recurrirse a corticoides inhalados o montelukast (ambos disminuyen la liberación de sustancias inflamatorias). En caso de broncoespasmos se recurrirá a salbutamol inhalado (en pediatría se debe administrar junto con cámara espaciadora). Se puede plantear la inmunoterapia (vacuna de la alergia) que es el único tratamiento que puede modificar el curso de la enfermedad.

3) Educación: es fundamental el entender la enfermedad así como su tratamiento. Su médico en cada visita debe hacer partícipe al paciente y sus familiares en el manejo, comprobando la administración correcta de los fármacos, y resolviendo dudas que vayan surgiendo. Se estará atentos a la aparición de síntomas en distintas situaciones que hará pensar en nuevas alergias.

 

Dr. Javier Perona

Pediatra Clínica HLA Vistahermosa

 

 

 

 

 

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